REVELACIÓN QUINTA
EL ESPIRITISMO FILOSÓFICO Y TEOLÓGICO NATURAL
POR
LA CABAÑA
Barcelona
1888

Portada opúsculo publicado por La Cabaña en Barcelona (España)

A los que el vulgo tiene por ignorantes

Cuando en 1880 empezamos la carrera Espiritista, pronto nos dieron a comprender que la Filosofía y el Espiritismo naturales, además de ser una misma cosa, son innatos en el ser humano, y que los que por sabios en Filosofía se tienen, así lo habían comprendido; pero que no se habían cuidado de dar a comprender las maneras de poder filosofar a los que no habían tenido la dicha de poder estudiar en los libros que ellos y otros escribieron; nosotros, hemos vulgarizado cuanto nuestras fuerzas han alcanzado, y para que puedan, todos los que sea su voluntad, desarrollar sus inteligencias según el grado de elevación a que han llegado, damos el presente opúsculo, en la seguridad de que es la mejor caridad que podemos hacer a la humanidad presente y futura, puesto que en vez de embotar las inteligencias como la doctrina Romana a la párvulos, las desarrolla al nivel de los órganos materiales; tal es el encargo que hemos recibido y deseamos cumplir.

LA CABAÑA


El Espiritismo Filosófico y Teológico Natural

—¿Qué es espiritismo filosófico natural?

—La comprensión de los hombres con las vitalidades o espíritus de otros que también fueron hombres como ellos.

—¿Qué es vitalidad o espíritu?

—Es un ser creado por Dios sin el cual el hombre natural no puede existir.

—¿Quién es Dios?

—Es un ser purísimo inmaterial de donde proceden todas las esencias vitales para la procreación de la naturaleza.

—¿Podemos ver y conocer a Dios?

—Sin duda alguna lo veis, y lo comprenderéis cuando hayáis cumplido el mandato que os impuso cuando creó vuestro espíritu.

—¿Cuál es el mandato?

—No hacer con nuestros semejantes lo que no queramos que nos hagan a nosotros, y hacer con todos como quisiéramos que harían con nosotros en iguales circunstancias.

—¿Y hasta entonces no lo podremos conocer ni comprender?

—No, porque es justicia infinita, por la cual no puede dejar de dar ni quitar lo que vamos ganando con el cumplimiento de su mandato.

—Cumpliendo tan poca cosa ¿podremos los hombres comprender los misterios divinos?

—No lo dudéis, los hombres veis los trabajos que ejecutan vuestros padres materiales y no todos los comprendéis, pero los espíritus ven, oyen y comprenden del Padre Espiritual según van cumpliendo la ley o mandato por que van aproximándose a él, que nada oculta para ellos por su atributo de justicia.

—Si el espíritu es quien comprende a Dios ¿será cuando muere el cuerpo?

—No; Dios es lo mismo amor y justicia para los encarnados que para los libres, a todos da igualmente lo que ganan.

—Has dicho que vemos a Dios ¿nos darás algunas señales para conocerlo?

—Sí, es mi deber y quiero cumplir; Dios es la luz más pura que puedes hallar en todo el Universo, lo conocerás por las maneras de practicar los atributos que posee.

—¿Cuáles son?

—Amor, Paz, Caridad, Bondad, Misericordia y Justicia, todos en grado infinito.

—Has dicho que el hombre natural no puede existir sin el espíritu; según eso ¿hay hombres artificiales?

—Sí, y son esos que el hombre fabrica de materias que les dais el nombre de estatuas.

—El natural sin espíritu ¿sería igual a ellos?

—No, porque la naturaleza a todo le da su germen, también natural, por medio del cual le da forma y vida a las cosas, según la voluntad de su autor, Dios, con todas las cuales ejerce los atributos que te he mencionado.

—Siendo Dios el creador del espíritu, y que éste le da forma y vida al hombre, ¿tendrá Dios la figura de los hombres?

—No, el hombre se parece al hombre que lo procreó, el espíritu es la imagen de Dios cuando éste lo crea, y vuelve a serlo cuando ha cumplido su mandato.

—¿Por qué no lo es siempre?

—Porque siendo el espíritu creado de materia y dotado de una chispa de luz Divina, ésta debe trabajar hasta vencer a la materia que le domina, por cuyo dominio pierde la forma, mejor dicho, la figura primitiva.

—¿Dios crea a los espíritus como el hombre al hombre?

—No, Dios siendo esencia pura no se sirve más que de las esencias para crear las vitalidades de todas las especies.

—¿Cómo crea a los espíritus?

—Te hablaré de los humanos, puesto también crea animales y vegetales.
Dios para crear al espíritu, le basta tomar una molécula elemental, ponerla a su figura y dotarla con un átomo de su esencia Divina para que el espíritu quede formado.

—¿Qué son moléculas elementales?

—Son materias purificadas, imponderables para el hombre, esencia de materia, o gases que expelen las materias de los humanos, o sea, las que los espíritus van dominando cuando cumplen el mandato divino agregadas a otras que les han correspondido cuando se hallaron encarnados.

—¿Por qué crea Dios a los espíritus?

—A los humanos, para tener con quién comunicarse, y al vegetal y animal para servicio del humano.

—¿Luego Dios tuvo necesidades?

—No hay duda que las tuvo, pero como poderoso y en verdad sabio, no las padecía, porque creó y crea cuanto le es necesario y útil; figúrate tú por un momento solo en la tierra, ¿qué harías? ¿serías feliz?

—¿Por qué Dios no creó los espíritus de esencia pura?

—Porque en tal caso todos llegarían a ser Dioses como él, sin haber ganado mérito alguno.

—¿Y venciendo a la materia pueden llegar a serlo?

—No, llegan a ser su imagen pero sin otros atributos que los que él les concede por su ley de amor y justicia.

—¿Llegan los espíritus a ser creadores de espíritus también?

—No, creador sólo es Dios; los espíritus llegan a ser pulimentadores de los que él crea, o sea, de los inferiores.

—¿Cómo pulimentan los espíritus superiores a los inferiores?

—Difícil es esta explicación para que la humanidad la pueda comprender; sin embargo hay una comparación que podrá serviros de base; vuestros artistas maestros entregan el diamante en bruto a sus oficiales para que lo pulimenten por medio de sus artefactos también materiales; estos los tratan con más o menos aspereza según lo creen necesario para sacarlo cuanto más antes y más puro de la piedra tosca que lo cubre, y al presentarlo al maestro reciben el premio que se ganaron. Del mismo modo los oficiales espirituales reciben al espíritu joven y lo van trabajando por medio de sus artefactos espirituales hasta que la materia de que es formado va desapareciendo y la chispa de luz se hace luminosa, y la podemos presentar al Padre Creador.

—¿Podremos saber qué clase de artefactos son los que empleáis para la pulimentación?

—Todos los que creemos útiles para rebajar vuestro orgullo y egoísmo; estudiar en vuestras farmacias a donde acudís a buscar desde el veneno que mata (según vosotros) hasta el bálsamo que cura; el hombre trabajó las materias para que las podáis usar con más comodidad, pero en sus trabajos se dejó marchar las esencias, las cuales utilizamos los espíritus oficiales (como ya lo has visto) para conseguir nuestros fines en beneficio de los espíritus niños.

—¿Sólo los oficiales tenéis el privilegio de usar los artefactos?

—¿Acaso vosotros entregáis una obra de arte y de gran valor a los aprendices y menos a los niños pequeñuelos? ¿puede tener más valor obra alguna material para un hombre que su propio hijo? pues mucho menos para Dios que todo cuanto ha creado es por amor a los humanos y para que se sirvan de ello en cuanto puedan necesitar.

—¿El hombre puede usar de los animales y vegetales a su antojo?

—Puede y debe usar de todos, mas no se le permite abusar.

—¿El ser humano ha pertenecido al vegetal o animal en algún tiempo o en sus principios de creación?

—El humano siempre fue humano, como el animal, animal y el vegetal, vegetal, según sus especies para comodidad de los humanos. ¿Acaso tú no has procurado por las comodidades de tus hijos? Pues Dios no puede ser menos que tú; ¿y quién es el hombre que para procrear un ser a su imagen y semejanza ha procurado crear primero a otra especie distinta de su especie? Los hombres como materiales creáis de la materia lo que creéis conveniente para que vuestros hijos usen la mayor comodidad posible con arreglo a vuestro estado, Dios como espíritu las crea espirituales para que los suyos hagan el uso que quieran según el estado en que se hallen en toda la pluralidad.

—Tu comparación me satisface; pero los hombres enseñamos nuestro propio lenguaje a los hijos que procreamos, y si bien estos no nos comprenden cuando son pequeñuelos, nos dan señales de comprender a medida que los órganos se van desarrollando; siendo Dios tan bueno y tan justo infaliblemente nos ha de dar un lenguaje espiritual para poderlo comprender; además me has dicho que da todos los conocimientos que ganamos con el cumplimiento de su mandato; ¿en qué consiste que los hombres por sabios que sean no lo comprenden?

—¿Quiénes son los hombres sabios en la tierra? En general son espíritus muy niños para comprender el lenguaje divino; si fueran espíritus hombres y sabios no estarían encarnados en ella porque la ley de progreso se lo impide; los espíritus más adelantados encarnados en la tierra, podrás llamarlos muchachos de corta experiencia y para que puedas conocerlos te daré una base. Todo el que mejor cumpla el mandato Divino en práctica aquel es el mayor, y como espíritus le deben obediencia los demás.

—¿Es perjudicial el mucho saber material para comprender lo espiritual?

—El saber material no es óbice para la comprensión espiritual mientras el hombre cumpla la ley Divina; pero desgraciadamente, los sabios se hacen orgullosos de su saber, hasta el punto de creer que la Providencia nada les puede ocultar, y no permiten que otros más humildes que ellos sean dignos de descubrir lo que para ellos debe estar oculto, razón por la que no comprenden el lenguaje espiritual.

—¿Hay alguna base para comprenderlo?

—Sí.

—¿Cuál es?

—Todo su alfabeto se encierra en el cumplimiento que te he enseñado; no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti; obra con tus semejantes como quisieres que obrasen contigo en igualdad de circunstancias. Cuando de este modo hayas cumplido, eleva tu pensamiento al Padre preguntando por las cosas espirituales, y serás contestado por otro pensamiento superior al tuyo, rápidamente según te quepa en la ley de justicia Divina. Cuando hayas de obrar de este modo, sea en momentos que a tu pensamiento no lo distraigan asuntos de la tierra. Por este medio se consigue estar en relación íntima los espíritus desterrados con los que se hallan fuera de la tierra; y con el Padre espiritual cuando te lo hayas ganado como te relacionas con los hombres y el padre material.

—Según eso ¿el hombre tiene dos padres que conocer y dos lenguajes para hablar?

—Ciertamente, y del mismo modo que el niño hombre habla con su padre, al paso que va creciendo en la niñez, lo verifica el niño espíritu con el suyo cuando va creciendo también.

—¿Qué resultaría si al hacer una pregunta espiritual en vez de estar nuestro pensamiento fijo en Dios se distrae en las cosas materiales?

—Que no comprenderéis la contestación verdadera como os sucede cuando hacéis preguntas materiales.

—¿Cuál es la causa de la no comprensión?

—El que los espíritus debemos contestar sólo a las cosas espirituales, puesto que las materiales ya se hallaban en la tierra antes de venir vosotros a ella y obligación tenéis de buscarlas por vosotros mismos; además, ¿halláis el agua tan pura en los arroyos como en el nacimiento natural? no; pues debéis comprender que la fuente pura espiritual es Dios, y cuanto más se aproxima a él vuestro pensamiento, más pura es la contestación que recibís, como cuanto más próximo a la fuente cogéis el agua del arroyo está menos cenagosa.

—¿Los espíritus no pueden influir en que los hombres puedan poseer más o menos materiales?

—Sí, a menudo damos pruebas de ello, pero esto según creemos conveniente para lograr los fines que nos proponemos del espíritu, que es nuestro trabajo, o sea, el diamante que debemos pulimentar.

—¿Por qué usáis tales medios?

—Porque son nuestros artefactos.

—¿Pero es posible que se pulimente un espíritu con cambios de fortuna tan bruscos como se observan, que en algunos casos llegan los hombres hasta la desesperación?

—¿Acaso el artífice se lastima de tratar con más o menos aspereza a la costra que cubre el verdadero brillante? no, lo que desea es quitarla pronto, y cuando la ha separado trata con más suavidad al diamante. Lo propio hacemos nosotros, cuando hemos podido rebajar vuestro orgullo y egoísmo, que es materia; también os damos conocimientos esenciales para que comprendáis y practiquéis el Amor, Paz y Caridad que es la parte esencial Divina.

—¿Por qué hay seres que al nacer en la tierra lo hacen en la opulencia, viven muchos años y mueren en ella, al paso que otros nacen y mueren en la miseria?

—Cada uno antes de venir había elegido las pruebas que deseaba pasar; además, unos dieron facultades a sus protectores para que les dieran a comprender si marchan errados y otros no; con los primeros tenemos más facultades porque dejaron el libre albedrío al guía protector, el cual habían recibido del Creador, y los segundos lo conservan.

—¿En qué consiste el libre albedrío?

—En cumplir o no la encomienda Divina, o sea, más tarde o más temprano.

—Encuentro algo confuso este caso ¿me darías más vulgar explicación?

—Sí, atiende, y cuantas dudas te queden, pregúntalas muchas veces hasta que las comprendas y puedas explicar verdad. Cuando Dios ha formado el espíritu de la materia ya indicada y dotado con una chispa de su luz, lo manda a recorrer la pluralidad de mundos, y le dice: Amor, Paz y Caridad te encomiendo con todos tus hermanos, no volverás a mi lado hasta que así hayas cumplido; llevas contigo libre albedrío.
La parte moleculosa de que es formado el espíritu es egoísmo, orgullo y vanidad, y la chispa de luz de que es dotado es amor, paz y caridad, de donde resulta que todo lo que primero le separa del Creador en principio practicando el mal, le aproxima a él cuando practica el bien, siendo él mismo el responsable de sus acciones mientras conserve el libre albedrío que recibió, como no tiene toda la responsabilidad si lo cede por voluntad al guía protector y es obediente a sus mandatos.

—¿Podemos todos los hombres comprender al guía protector?

—Sí, todos los que quieren cumplir el mandato, puesto que los protectores les avisan por medio de los toques de su conciencia.

—¿En qué consiste que los hombres acostumbrados al crimen no oyen esos toques?

—Todos los oyen, pero la fuerza egoísta y orgullosa tapando los oídos espirituales les obliga a atropellar por todo.

—Y en casos como esos ¿no ponéis medios los protectores para impedir que hagan el mal?

—Sí, lo hacemos cuando un hombre intenta matar la materia de otro que le sirve de adelanto, o sea, que en ella puede cumplir por más tiempo la misión que eligió cuando vino a reencarnar.

—¿Por qué no siempre?

—Porque no hay mal espiritual, es solo material, y cuando el hombre que hizo el mal es cogido por la justicia humana, el espíritu sufre las consecuencias, y muchos hay que les sirve de grande estímulo para rebajar el orgullo y el egoísmo, pero habría muchos más si los espiritistas os dedicarais a educarlos en sus reclusiones.

—¿En qué aprecio tenéis vosotros las materias de los encarnados?

—En el mismo que vosotros; las habitaciones donde ponen en reclusión a vuestros seres queridos la justicia humana por haber faltado a vuestras leyes, pues si cárcel es para el hombre tal habitación, cárcel es también para el espíritu la materia. Vosotros ponéis todos los medios para sacar al preso, incluso el de agujerear el edificio si es menester, para dejar al preso en libertad, nosotros lo hacemos con vuestras materias, a unos porque cumplieron su misión y pasen a otro mundo mejor; a otros porque no les sirve para cumplir la misión que trajeron y puedan tomar otra más útil después de haber estudiado libremente.

—¿Dónde estudian los espíritus?

—En el mundo donde sólo ha sido habitado por ellos en mucho de lo que llamáis tiempo, hoy lo verifican ya entre vosotros, y lo harán más, según vosotros vayáis practicando la ley de amor y caridad.

—¿Por qué dices en mucho de lo que llamamos tiempo?

—Porque para nosotros el tiempo no existe.

—¿En qué consiste que el tiempo sólo existe para los desterrados?

—En que como desterrados ocupáis un mundo análogo a vuestro delito, en el que cuando os halláis en materia, disfrutáis parte de luz del Creador y parte de tinieblas, no así cuando dejéis vuestra materia que será todo luz para los que hayan cumplido en su mayor parte la encomienda Divina y todo tinieblas, para los que no hayan cumplido.

—¿Durarán las tinieblas eternamente?

—¿Cómo os atrevéis a hacer tal pregunta sabiendo que Dios es justo y bueno? ¿acaso eres tú tan cruel para tus hijos? ¿o pretendes ser más que Dios? ¿no sabes que tienen libre albedrío para cumplir más tarde o más temprano el mandato, por medio del cual están más distantes o más aproximados a él? Pues debías haber comprendido ya por ti mismo que, el hallarse en tinieblas, sólo es hasta que cumplan; ¿no has leído en el libro universal donde todo lo pasado se halla presente, que también tú fuiste desterrado varias veces? pues enseña que otros puedan leer cuando sean merecedores y habrás cumplido una gran parte de lo que tienes prometido.

—Sabes, hermano mío, que la humanidad por su ignorancia no se satisface de pedir explicaciones, unos por salir de dudas que hallan en las doctrinas espiritistas, otros porque habiendo caído en las redes de las religiones no saben salir de ellas, y creía no faltar a mi deber siguiendo el curso de nuestra narración para presentarla a ellos; ¿es que no debo continuar?

—¿Crees tú que por mucho que continúes estos trabajos te crearán más? no, ya te dije que debemos escribir poco para que sea comprendido todo; habla y di, cuál es el camino más recto para que los desterrados que sea su voluntad lleguen a su verdadera patria cuanto más pronto por sí mismos y el premio será de cada uno; ¿cómo podrá ser de ellos si tú pones el trabajo? y además ¿sabes tú si a unos das más carga que la que pueden soportar y a otros menos? pues enseña a todos las maneras de cumplir la ley y atributos Divinos y el lenguaje espiritual, por medio del cual puedan comprender a los guías protectores, que son los encargados de dar los conocimientos espirituales que cada cual se haya ganado en justicia y habrás cumplido tu misión sin faltar a ella.

—Me dices que no continúe estos trabajos, y sin embargo, me ordenas que enseñe; ¿es acaso que no debo escribir hasta publicar los errores que halle en obras espiritistas cual a ti y a otro hermano prometí?

—Los trabajos de escritura debes dejarlos para hermanos cuyas materias son más fuertes para ello; conserva la tuya que la necesito para hablar en ella y no la molesta, dirígelos, instrúyelos cual desean y ganarán el premio que para ellos está preparado.

LA CABAÑA

Mayo 1888

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Defensor del cristianismo, deísmo y espiritismo filosófico


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