MANIFESTACIÓN
DE
Algunas Contradicciones de las Obras
de KARDEC
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1903
BARCELONA
Imprenta LUZ - Plaza de la Igualdad, núm. 3
(Calle del Hospital)

Portada opúsculo publicado por El Jesuita Blanco - Barcelona (España) 1903

Manifestación de algunas Contracciones de
las obras de KARDEC


EL JESUITA BLANCO, a Amalia Domingo Soler y
demás espiritistas Kardecianos

En diciembre de 1881, cuando por primera vez te conocí en el local que habitabas, fue para poner en tu conocimiento que las obras de Allan Kardec tenían errores y debían quitarse unos y corregir otros cual él mismo manifestaba. Con gran sorpresa mía oí de tu boca estas palabras, acompañadas del tono más enérgico de una sultana: sé que tienen errores, mas yo no los quitaré; las obras son buenas y no consentiré que se toquen; contestación mía: cuando un edificio es bueno y a pesar de ello tiene algunas piedras mal puestas que lo pueden arruinar ¿por qué no se han de quitar y fortalecerlo con otras en su lugar? ¿Y sabes lo que contestaste a mi proposición? te lo recordaré: ¿Cómo V. pretende enmendar la plana a Kardec estando vendido a un espíritu obsesor? vaya, vaya V. con él a otra parte; y en efecto, a pesar de tu desahogo de orgullo tenías razón, puesto que tenía dos pactos hechos con dos espíritus: con uno el de ser intérprete fiel entre él y la humanidad; con el otro para expurgar y defender su filosofía en todo lo que quepa en la ley y atributos divinos; este último era Kardec, que tenía permiso para daros a comprender antes de volver a  tomar encarnación que su obra tenía que enmendarse; pero desgraciadamente para vosotros, lo tomasteis por mixtificador, a pesar de haberlo visto, más de una vez, sobre todo en Badalona, y a pesar de saber vosotros por comunicación (que se halla en Cielo e Infierno), que debía volver a reencarnar. Más tarde he sabido que te había prevenido otro sujeto, de que yo estaba comprometido de tal manera, sin decirte, que él me había dado las dos primeras nociones para comprender, al que a su presencia y sirviendo él de intérprete había (con juramento) ofrecido servir de intermediario. Tú previniste a José Mª Fernández Colavida y entre los dos habéis conseguido que el mundo espiritista me odie y desprecie sin conocerme ni oírme, por miedo a que descubra los mencionados errores. Como veis han transcurrido veinte años y según veo en un artículo de Luz y Unión de marzo último te encuentras tan obcecada como el primer día; yo he de cumplir mis compromisos a pesar de toda la oposición tuya y de todos cuantos, como tú, os tituláis Espiritistas Kardeístas, puesto en ellos se  niegan el saber filosófico de Jesús y los atributos Divinos que juré defender.

Gran número de los que como tú se titulan Kardeístas habéis publicado, que es mi deseo matar el espiritismo, sin omitir calumnias infames a sota voz, y sin atreveros a entrar en discusión pública para probar mis locuras (a vuestro estilo), mas ha llegado el momento de deciros; yo soy sostenedor de las obras de Kardec en todo lo que compete a la ley y atributos Divinos, como enemigo de las barbaridades que sostenéis dentro de ellas, por malicia cual consta en tu artículo <<Cielo e Infierno>> ya mencionado.

Si cumplió tan bien ¿por qué volvió a tomar encarnación el año 1883?, para que tu dicho sea cierto es menester que la ley de progreso haya perdido el equilibrio.

Mas en el párrafo siguiente manifiestas: que comprendió, que si descartaba de sus enseñanzas, plegarias y fervientes oraciones, los espiritistas de la primera hora se creerían perdidos si no tenían Santos, Ángeles guardianes en quien confiar, etc. y esto ¿qué significa? que quería mucho número de espiritistas de nombre, ninguno de verdad; y si esto no es bastante, añades en otro: que Kardec hubiera ido más lejos si hubiera comprendido que le seguirían los espiritistas, pero conoció que si avanzaba demasiado se quedaría completamente solo etc., etc.

Estoy conforme con estas explicaciones porque me consta que son verdades, puesto son los consejos que me dio en su primera comunicación, sirviendo de intermediario Carlos Izquierdo (pues todavía no habíamos entrado en relaciones directas).

Tú te atreves a decir que no pudo cumplir mejor, pues yo digo que como egoísmo puro es una de las partes que le obligaron a hacerse prófugo.

Vamos buscando algunas otras que aún superan: dice la partida 113, del Libro de Espíritus, que los espíritus superiores gozan de la vida eterna en el seno de Dios y son sus mensajeros.

La 188 nota. Según los espíritus, entre todos los globos que componen nuestro sistema planetario, la tierra es uno de aquellos cuyos habitantes están menos adelantados física y moralmente; Marte es inferior y Júpiter mucho más superior en todos conceptos. El Sol no es un mundo habitado por seres corporales, sino un punto de reunión de Espíritus superiores, que desde allí irradian, por medio del pensamiento a los otros mundos que dirigen por mediación de espíritus menos elevados, con los cuales comunican merced al fluido universal. Como constitución física el Sol es un foco de electricidad, etc.

¿No está bastante claro que Kardec comprendió como nosotros que Dios está en el Sol y desde allí fecunda la Naturaleza con sus rayos, pero que se acobardó y no lo dijo por temor a que le tomaran por pagano idólatra? sólo inteligencias apasionadas en demasía son capaces de no ver tanta claridad.

¿Con qué derecho tituló apócrifa la comunicación XXIX del Capítulo 31, del libro de Médiums después de haber escrito la nota antedicha, partida 188, la 174 con la 1018 del Libro de Espíritus? porque se creyó que ninguno podría comprender más que él, e hizo caso omiso de consultar con el director en verdad de la obra; conducidos por él hemos sabido nosotros, que es verdadera e interesante para que la humanidad pueda progresar bajo el libre albedrío que cada ser tiene de elegir su porvenir ¿no se dice en la partida 182, Libro de Espíritus que no le podían dar conocimientos más elevados que a donde llegaba su espíritu? pues debía dejarla sin tacha.

Veamos la fórmula Sacramental  L. de Médiums partida 203, párrafo 2º.

En esto no hay fórmula sacramental; cualquiera que pretendiera dar una, puede tacharse resueltamente de farsa, porque los espíritus no atienden a la forma, sino al fondo; y a continuación dicta, él mismo, fórmula para evocar a los espíritus; y en el Evangelio Espiritista dedica un capítulo entero con oraciones para empezar las reuniones, para concluirlas, para médiums, para sí mismos, para espíritus prudentes, para alejar a los malos espíritus, para resistir a una tentación, para las aflicciones, para favores que se han recibido, y en fin, para todos los casos que cualquiera puede pensar, ¿para qué, puesto que los espíritus sólo atienden al fondo de la conciencia como nos acaba de decir con gran acierto?, para negar a Dios y a Cristo.

El mismo dice que negar un atributo a la Divinidad, es negarla en absoluto, y ¿qué hace él con la oración Dominical que tanto recomienda?

Veámoslo

Si Cristo hubiera dicho, venga a nos tu reino; el pan de cada día dánosle hoy; no nos dejes caer en tentación y líbranos de mal, hubiera demostrado, que nada sabía de la casa Paterna, de los atributos Divinos, del libre albedrío y menos de la creación.

A Kardec le dominó tanto el rencor contra los que creía Cristianos que no se preocupó de comprender las aguas sucias en que navegaba, y sí en refutar y hacer libros; pues de otro modo, usando el lenguaje espiritual que sus libros enseñan, hubiera consultado con el autor de la oración y la hubiera obtenido de esta manera:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; llévanos a tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo y perdona nuestras deudas como perdonamos a nuestros deudores; nada más dijo Jesús; y no porque aún esto haga falta a la humanidad, sino como tolerancia a los que están acostumbrados gentílicamente.

Con el pan de cada día se demuestra que no hay confianza en la bondad Divina y menos en la justicia; porque; ¿será bueno si no nos da los conocimientos que adquirimos con el cumplimiento a la ley antes de pedirlos? no; pero tampoco será justo si lo da por sólo pedirlo sin haberlo ganando; ¿por qué, pues, pretender que pierda tal atributo; más el de inmutabilidad desde el momento, que ni siquiera nos oyera? ¿Cómo podrá librarnos de todo mal desde el momento que somos creados de materia y dotados con su esencia? Si nos pudiera librar de las malas tentaciones, ¿qué méritos podríamos ganar, ni para qué nos hubiera dado el libre albedrío? y no obstante Kardec dice, que Dios puede acceder a ciertas súplicas sin derogar la inmutabilidad; mas yo digo: si al metro compuesto de mil milímetros, le quitamos una milésima parte ¿será justo? no; luego si Dios esencia de todo lo justo, me perdona a mí la más pequeña parte, siquiera sea como el grueso de un cabello, de las faltas espirituales que cometa a uno de mis semejantes, deja de ser Dios; por tanto digo que Kardec cometió falta de gravedad en solo este dicho como en el cambio de la palabra Orar, por meditar, puesto que la segunda sirve para buscar y conocer las cosas de la naturaleza, hallar el éxtasis y la contemplación; la primera para pedir y rogar; con la meditación puede llegar el alma hasta los brazos del Creador; con la oración es imposible.

Plagados están los escritos Kardecianos de la palabra espíritus malos; ¿por qué tal empeño después de haber sabido que Dios crea espíritus sencillos e ignorantes pero no malos?

Hace errantes a todos los espíritus en general, desde que dejan la materia hasta que vuelven a tomar encarnación, ¿y se atreve a decir erraticidad al tiempo que pasan en el estudio en el mundo de espíritus? ¿O se creyó que allí no hay gobierno? El espíritu sólo es errante hasta que por voluntad o preso por los caritativos atravesó la muralla atmosférica; luego espera, pero sabe dónde se encuentra y para qué, acompañado de su guía protector.

¿Quién le dijo a Kardec que Jesús dio a los Apóstoles el don de curar enfermedades materiales? la Biblia, ¿y sabía que la tal Biblia no es auténtica? no, ¿por qué no preguntó a su Director espiritual? porque se bastaba a sí mismo para comprenderla y no supo hallar el dicho de: la letra mata, el espíritu vivifica; si éste dicho hubiera examinado, hubiera comprendido que los dones que dio a los Apóstoles fueron para curar todas las enfermedades espirituales, y para todas una misma medicina, la ley que dice: Ama a tu prójimo como a ti mismo; con la seguridad de que todo enfermo que la tome se curará radicalmente. ¡Fuera de la Iglesia no hay salvación! Kardec toma la tal Iglesia por la dogmática; mas nosotros que la tomamos como lo que es, Cristiana, repetimos lo propio: fuera de la Iglesia no hay salvación, y es la verdad absoluta como religión verdadera y única.

¿Por qué no comprendió en Pablo que la Iglesia Cristiana no es la romana? porque su afán (repito) de refutar y hacer libros le cegaba en muchas ocasiones, pues de otro modo hubiera sabido, que la Iglesia dogmática es el antítesis en todos sus hechos y la hubiera tratado como lo que es; la Cristiana es única y verdadera porque es la ley de Dios, y siendo Dios uno, imposible otra religión verdad; todas las demás sólo merecen el dictado de sectas; mas el nombre no hace la religión, son los hechos de cada uno en el cumplimiento, por tanto el verdadero religioso es el que cumple con sus semejantes los deberes de humanidad como quisiere que los demás cumplan con él.

Kardec dejó 300.000 francos y con ellos la quimera entre los suyos; luego no cumplió lo que dejó escrito: Evangelio Espiritista, Cap. 7, nº 11. Capítulo 16, números 9, 11 y 14 y Libro de Espíritus partidas 717, 808, 809, 895, 896 y otras.

Lo expuesto sólo es para que podáis empezar a ver si el Congreso de París estuvo ciego al decir que nada había que enmendar en tales obras y os aprestéis a la revisión y enmienda; pues de no hacerlo así para agosto próximo nos encargaremos nosotros de la refutación que se merece. - Barcelona seis de mayo de 1903.- El JESUITA BLANCO.- Remitido con esta fecha al Presidente de la Comisión Directiva de la Unión; certificado nº 205.

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Como quiera que Amalia Domingo y demás que se titulan Kardecianos han hecho caso omiso de nuestro aviso anterior cumple a nuestro deber manifestar al público que las obras de Allan Kardec deben leerse con gran cuidado y bajo meditación profunda, si algo bueno quiere comprenderse, tanto por el cambio de palabras cuanto por desdecir en unas partes lo que en otras dice, y creemos, que no tuvo autorización para cambiar el sentido a las palabras del diccionario de nuestra Academia cual consta en las siguientes: Espiritualista, por Espiritista; Alma espiritista, por alma racional; Ciencia por filosofía; Meditación, por Oración; Espíritus ignorantes, por espíritus malos; Espíritus protectores con pacto, por obsesores; causas suficientes para que toda persona, que con el mejor fin, quiera dirigirse a un profundo examen de ellas pierda la razón sin comprenderlas, y los que las quieran combatir crean tener derecho a ello sin molestarse en averiguar la verdad.

Hemos recorrido el prólogo y no hemos hallado que los Espíritus le ordenaran tal cosa; pero sí, que la obra sería de ellos y estarían con él siempre que lo solicitase; pero también le dan un consejo condicional para que sepa de la manera que será servido, puesto que le dicen: Acuérdate que los Espíritus buenos no asisten más que a los que sirven a Dios con humildad y desinterés, y que rechazan a todos los que buscan en el camino del cielo un escabel para el logro de las cosas terrenas, apartándose del orgulloso y del ambicioso. El orgullo y la ambición serán siempre una barrera entre el hombre y Dios; son un velo corrido ante los celestes destellos; y Dios no puede servirse de los ciegos para dar a comprender la luz.

Este párrafo debe tenerse muy en cuenta para la revisión de la obra, porque demuestra el rigor de la justicia con que será tratado en toda la labor que promete hacer el Espíritu que está encargado de ella, como Director único, por más que hable en plural.

Como no nos proponemos tirar todas las obras, porque lo bueno debe conservarse venga de donde viniere empezaremos a presentar nudos enredados y desearíamos que los Kardecianos fuesen bastante capaces para probarnos que estamos en error.

I

Libro de Espíritus; Partida 136. Antes del nacimiento no existe unión definitiva entre el alma y el cuerpo, al paso que, después de establecida la unión definitiva entre el alma y el cuerpo, la muerte del cuerpo rompe los lazos que le unen al alma, y ésta lo abandona.
Partida 217. El cuerpo está modelado al Espíritu, etc.
----"---- 134. El alma es espíritu encarnado.
----"---- 189. El alma es el pensamiento.
----"---- 182. Los espíritus son materia purificada.
----"---- 139. El alma es una chispa anímica emanada del gran todo.
----"---- 140. El alma es fluido vital.
----"---- 165. El fluido vital tiene su origen en el fluido universal; es el que vosotros llamáis fluido magnético animalizado y constituye el lazo intermedio entre el espíritu y la materia.
Partida 351 y 353. El Espíritu está fuera del cuerpo hasta el nacimiento.
----"---- 344. La unión del alma al cuerpo empieza desde el momento de la concepción.
Partida 606 y 606 duplicada. El animal toma el alma del elemento universal. La unión del alma con el cuerpo empieza desde el momento de la concepción y no concluye hasta el nacimiento.
Partida 597 duplicada. Del alma de los animales a la del hombre, va tanta distancia como del alma humana a Dios.
Partida 604 duplicada. La inteligencia da la vida moral.

¿Habría algún Kardeciano que pusiera en claro cómo se crea el Espíritu con alma, vida e inteligencia cual es el humano? no lo hemos hallado, a pesar de buscarlo hace veinte años, ¿en qué consiste? en que habiendo visto las partidas 72, 79 y 82 han hecho caso omiso del atributo de bueno, y menos del de justo que Kardec concede al Creador en la partida 13, y otras de su libro de Espíritus y otros.

En estas tres partidas hallaron que no podían saber cómo son creados los Espíritus, sin preocuparse del porqué, a pesar de decirles la  182, que no les pueden dar más conocimientos que hasta la elevación de su Espíritu; luego debían haber dejado tales estudios hasta haber llegado al grado superior para ver y comprender cual enseñan las partidas 11 y 244.

Tampoco han meditado, que Dios por el atributo de bondad nada tiene oculto para ninguno de sus hijos; por el de justicia impide ver y comprender a los que no cumplen su ley, como bien se explica en el final del Prolegómenos por Kardec; ¿cumplió lo que allí le ordenaron? manifestado está, que no, con el empeño de hacer libros y la repetición de las preguntas hasta tres, cual en esta ocasión encontramos y el haber dejado capitales. Si el alma es espíritu encarnado como dice en la partida 134. El cuerpo está modelado al espíritu, 217, y la unión del Espíritu al cuerpo empieza desde el momento de la concepción, P. 344, ¿cómo puede comprenderse que esa misma alma no se una hasta el nacimiento como dice la 134, ni esté fuera del cuerpo hasta el nacimiento? ¿tiene vida el feto? todas las madres dicen que sí; luego si el espíritu modela al cuerpo, y para ser más exacto, como dice en el Génesis Espiritista, capítulo 11, núm. 11, hay que decir que el espíritu mismo es quien modela su envoltura y la adapta a sus necesidades, no puede separarse de él un solo instante; y si se separa por haber sido llamado por otro superior a él, como a menudo lo ejecutan los materiales, resulta el aborto.

Conformes con que el alma es el pensamiento. – Pda. 89

Conformes con que es una chispa anímica del grado todo. – P. 139

Conformes con que es el fluido vital, Pda. 140, pero no estamos conformes con que es el materializado ni magnético; este último podrá ayudar a sostener la vida a la parte orgánica; pero en cuanto al alma, está reñida con él, ésta disfruta del fluido del gran todo, por más que el espíritu constantemente la provoca a que disfrute del materializado, sobre todo, si el alma no lo ha vencido.

Conforme con que el fluido materializado sea el lazo intermediario; pero no lo estamos con que sea semimaterial; puesto que, aunque etéreo, es materia, tomado en la raya atmosférica cual lo toman todos los Espíritus cuando la atraviesan y han de penetrar en el Destierro, como la vuelven a dejar cuando salen.

La partida 134, libro de Espíritus nos dice, que el alma es Espíritu encarnado.

La 82, nos dice que el Espíritu es materia purificada.

La 139.  El alma, es una chispa anímica emanada del gran todo.

La 604 duplicada. En el hombre, la inteligencia da la vida moral.

¿En qué quedamos? ¿cómo podrán comprenderse estas partes en conjunto?

He aquí la conjunción que nos ha sido dada vulgarmente, y con la misma vulgarización la publicamos.

El espíritu, forma del hombre, es creado de materia etérea e imponderable en los talleres del gran Arquitecto; es inerte hasta que recibe una chispa luminosa del Sol central que es vida e inteligencia; entonces empieza la unión del egoísmo, orgullo y vanidad, con el amor, paz y caridad, parte Divina; el molde es obra de los espíritus superiores encargados del gran taller, el alma, vida e inteligencia es obra Divina, causa por la que nos llama sus hijos; para la mejor comprensión de esta unión, compárese con la masa de pan para cocer, sin levadura y con ella.

II

Partida 272. Hay espíritus que se extravían al tomar encarnación.
¿Para qué sirve, pues, el guía protector?
Cuando a las niñeras de la tierra se les extravía un niño ¿qué cargos les hacen sus padres? ¿y la ley material? grandes; ¿y habéis creído que la ley Divina no los exige a los guías protectores? sí; y ajustados al nivel de lo justo, y puesto lo lleva en sus brazos no puede haber tal extravío; lo afirma Génesis Espiritista, capítulo 3, nº 16.

III

Partida 295. Dios permite que los malos espíritus nos persigan hasta en otras reencarnaciones.
13. Dios es bueno e inmutable; como tal no se mete en los tratos que unos a otros de sus hijos se dan desde que les concedió el libre albedrío y les encomendó una ley. Partidas 617, 621, 626, 633, 634 y 964. L. Espíritus.

IV

Partida 356. Hay niños que nacen muertos porque no hubo un espíritu destinado para su cuerpo.
Y decimos nosotros ¿quién le dio la forma de niño según la partida 217 y Génesis Espiritista, Cap. 11, nº 11?

V

Partida 531. La oración ahuyenta los malos espíritus.
Partida 661. Las buenas acciones son la mejor oración.
13. Dios es inmutable y P. 549 a 553.

VI

Partida 469. Señor, no nos dejes caer en tentación.
¿Cómo es posible que nos detenga en la tentación habiéndonos creado de materia y dotado con su esencia según las Partidas 82 y 139? ¡qué saber tan elevado el de tales directores y dirigidos!

VII

Partida 607. El alma ha pasado por una serie de existencias que preceden a la que llamamos humanidad, lo niegan las partidas 222, párrafo 1º, la 591 y otras y además la 607 duplicada dice: La tierra no es el primer punto de partida de la primera encarnación humana; pero no hay regla sin excepción absoluta y podría ser que un espíritu desde su principio humano fuese apto para vivir en la tierra. Génesis Espiritista, Cap. 9, nº 15.- Las leyes universales no están sujetas a mudanzas y la 13 del  L. Espíritus y otras.

L. Espíritus. - Partida 610. La especie humana es la que Dios ha destinado para la encarnación de los seres que puedan comprenderle.

597 duplicada. Del alma de los animales a la del hombre va tanta diferencia como del alma humana a Dios.

606 duplicada. ¿La inteligencia del hombre y la de los animales, dimanan, pues, de un mismo principio?

Sin duda alguna; pero el hombre ha experimentado una elaboración que le hace superior, a la que anima al bruto. Partidas 115, 116, 190, 191, 262, 285 y Génesis Espiritista, Cap. 3, nº 10. ¿Dónde pudo habitar el alma con el espíritu antes de ser humano habiendo sido creado de distinto modo que los de los animales y exclusivamente para comprender a su Creador? - En ninguna parte.

No siendo la tierra el primer punto, de la primera encarnación ¿cómo puede haber excepciones para que unos lo puedan hacer a salto de mata (como suele decirse) sin recorrer la escala de alejamiento? no; las leyes Divinas todas son inmutables, como lo es la del progreso; los espíritus, todos, tienen un solo trabajo que hacer: vencer la materia de que son formados, el que lo ejecuta en los mundos de la escala de alejamiento, pasa a la de aproximación; el que no, la sigue hasta la tierra, conducido por su guía protector, de la que no puede salir hasta hacerlo por sí solo.

VIII

Partida 656 Aconseja la oración.
----"---- 657 El que se consume en la meditación nada meritorio hace para Dios.
----"---- 661 Las buenas acciones es la mejor oración.
----"---- 665 Cristo dijo a los hombres: amaos unos a los otros, recomendación que envuelve la de emplear todos los medios posibles de demostrarles afecto, etc., etc. Y nosotros decimos, que Dios es inmutable y justo y por lo tanto la oración es nula.

IX

Partida 648. Acepta los diez mandamientos de Moisés.
----"---- 632. Jesús os dijo: mirad lo que quisiereis que se os hiciese; o no se os hiciese; todo se reduce a esto. No os engañaréis nunca.

¿Por qué aceptar diez mandamientos de la ley de Moisés que nos manda faltar a la ley de Dios, cuando con uno de la ley de Cristo la cumplimos, más la de caridad y progreso espiritual? ¿Qué clase de espíritus y médiums fueron los que dieron y recibieron tal enseñanza? Sin duda alguna, del mismo calibre que los que las aceptaron y aceptan.

X

Partida 693. Dios ha dado al hombre sobre todos los seres vivientes un poder del cual debe usar para el bien, pero no abusar.

Partida 236. - Libro de Médiums. Dios ha puesto a los animales a vuestro lado, como auxiliares para alimentaros, para vestiros, para secundaros.

Les ha dado cierta dosis de inteligencia, porque para ayudaros les es necesaria la comprensión, pero en su sabiduría no ha querido que estuviesen sometidos a la misma ley de progreso. Tales como fueron creados, tales han quedado y quedarán hasta la extinción de sus razas.

Capítulo 7, nº 32 del Génesis Espiritista. El orgullo ha hecho decir al hombre que todos los animales han sido creados para sus necesidades.

¿Cuál de las tres partidas es verdad y cuál no lo es?

Por nuestra parte decimos que el hombre que tiene amor a sus hijos, crea cuanto le es posible para la comodidad de aquéllos, y Dios para no ser menos que el hombre, también creó y crea para los suyos cuanto puedan necesitar, por tanto hallamos en toda la pluralidad a los animales y vegetales sirviendo al humano; luego hemos de creer que el tal orgullo no cabe en los actos justos, como el que alude el último párrafo del Génesis. Tampoco estamos conformes con la extinción de las razas, porque nada de lo creado por las leyes Divinas se extingue ni destruye, y si así no fuera, ¿dónde estaría el atributo de sabio que le concede en el número 18 a 20, Capítulo 2º del Génesis indicado? ¿Qué es lo que miente aquí, el atributo, o la extinción y destrucción? Todo progresa y nada se destruye, afirma el Evangelio Espiritista en su Capítulo 3, nº 9.

XI

Libro de Espíritus.- Introducción. Capítulo 7º. La ciencia, como tal, es incompetente para fallar la cuestión del Espiritismo; y su juicio cualquiera que sea no ha de tener importancia alguna, etc.

Partida 19. ¿No puede el hombre, merced a las investigaciones científicas, penetrar algunos secretos de la naturaleza?

La ciencia le ha sido dada para su progreso en todas las cosas; pero no puede traspasar los límites fijados por Dios.

Partida 20. Fuera de la investigación de las ciencias, ¿le es dado al hombre recibir comunicaciones de un orden más elevado sobre lo que se sustrae a sus sentidos? - Sí; si Dios lo juzga útil puede dar al hombre, lo que no las ciencias.

Partida 147. ¿Por qué los anatómicos, los fisiólogos y en general los que profundizan las cosas naturales se inclinan al materialismo?

El fisiólogo lo refiere todo a lo que ve. Orgullo de los hombres que creen saberlo todo y no admiten que algo sea superior a su entendimiento. Su misma ciencia les hace presuntuosos, y creen que nada puede ocultarles la naturaleza.

Partida 182. ¿Podemos conocer con exactitud el estado físico y moral de los diferentes mundos?

Nosotros los espíritus no podemos contestar más que con arreglo al grado en que os encontráis, porque os turbaría; es decir, que estas cosas no debemos revelárselas a todos; porque no todos estáis en estado de comprenderlas.

Partida 617. ¿Qué objeto abrazan las leyes Divinas? ¿encierran algo más que a la conducta moral?

Todas la leyes de la naturaleza son Divinas, puesto Dios es autor de todas ellas. El sabio estudia las leyes de la materia, el hombre de bien las del alma y las practica.

Libro de Médiums, Cap. 31, Comunicación XVII. Recomienda no salir, ni un solo paso, de los límites de la filosofía.

Génesis Espiritista, Capítulo 4, nº 4. El hombre ha sido impotente para resolver el problema de la creación hasta el momento en que la ciencia le ha dado la clave. Ha sido preciso que la astronomía le abriese las puertas del espacio infinito y le permitiera entrar en él con su mirada, etc.

¿En qué quedamos? ¿debemos tomar por ciertos los dichos del libro de Espíritus o los del Génesis? todos no caben por ser la antítesis unos de otros. Las ciencias son materiales y por lo tanto para el cuerpo, todos los estudios y conocimientos que de ellas resulte; ellas no le han dado al hombre la clave para que sepa quién es, de dónde ha venido, y a dónde debe marchar, puesto que los científicos tanto físicos como químicos, astronómicos, ni siquiera saben decir lo que es calórico sin pasar de la hipótesis; la que para nosotros está prohibida luego es la filosofía natural y la meditación, la que dio la clave a toda clase de ciencias, desde que la Tierra existe, como puede comprobarlo todo el que quiera. Cuando un hombre quiere inventar alguna cosa, pronto puede observar que su pensamiento se escapa a lo elevado, por más que lo que haya de inventar se halle en el centro de la tierra; y con doble motivo lo ejecutan todos los que pretenden buscar su objeto en el espacio. Los científicos han hecho grandes progresos y sobre todo los astrónomos; ¿pero, qué es lo que nos pueden decir con exactitud?  nada, puesto que ellos mismos han declarado una equivocación en la distancia solar de 50.000 millas, con la aparición del Mundo Eros que vimos preparar y luego crear sin usar de las ciencias, como consta en el periódico <<El Jesuita Blanco>>, nº 4, del 15 de marzo de 1898, avisando a la Astronomía para que lo buscara y le diera nombre; todo lo que prueba que la filosofía es madre de toda ciencia y como madre suple la falta de sus hijas cuando conviene.

Génesis Espiritista, Capítulo 6, nº 32. La Astronomía se atreve a decir (o sea Kardec), que los soles de la vía láctea son de mayor importancia que el que nos alumbra.

Tales dichos acostumbran a usar los hijos malvados del hombre, para difamar a su Padre cuando no les permite destruir la casa paterna. ¿Por qué los astrónomos no dicen lo que hay en la vía láctea? porque los oficiales de aquellos talleres, no fiándose de ellos no les permiten ver la creación de espíritus de que están encargados por el Padre al que tanto desprecian éstos con sus hipótesis y embustes, siendo para ellos nada el que arrastre todo un sistema de mundos, según Kardec; pues según otros, arrastra más sistemas.

Génesis Espiritista.- Capítulo 6,  nº 19. Yo no puedo dar sino una mera instrucción acerca del modo de la creación de los espíritus, ya por razón de mi misma ignorancia, ya porque no debo hablar aun acerca de las cuestiones que no me ha sido permitido profundizar.

A los que se sientan religiosamente deseosos de saber, y que son humildes ante Dios, diré, suplicándoles, que no vayan a formar por sí mismos prematuramente un sistema por lo que yo les diga.

El espíritu no llega a recibir la iluminación divina que le da al mismo tiempo que el libre albedrío y la conciencia, el conocimiento de sus altos destinos, sin haber pasado por la serie divinamente fatal de los seres inferiores, en los cuales se elabora lentamente la obra de su individualidad. A datar de ese día, es cuando el Señor imprime en su frente su augusto tipo y toma puesto el espíritu entre las humanidades.

Vuelvo a recomendar que sobre mis palabras no se funden razonamientos tan tristemente célebres en la historia de la metafísica; preferiría mil veces callar acerca de cuestiones tan elevadas sobre nuestras meditaciones ordinarias, a exponeros a desnaturalizar el sentido de mi enseñanza y a engolfaros por mi culpa en los laberintos inexplicables del deísmo y del fatalismo.

He aquí tres párrafos dignos de una meditación profunda y de gran interés para comprender, que Kardec hablaba por cuenta propia y sin solicitar a los espíritus del Prolegómenos, que se ofrecen a estar con él para la ejecución de la obra, como lo demuestra con su encargo, de que no se tomen sus dichos para razonamientos acerca de la cuestión de la creación de los espíritus; y no obstante, se atreve a escribir el segundo. ¿De dónde saca tales cosas después de habernos dicho más arriba partidas 597 duplicada, 606 duplicada y 610 del Libro de Espíritus que la materia y elaboración de los espíritus humanos es distinta de la de los animales?  ¿a qué especies más inferiores pueden servir, ni a qué fatalidad, puesto ésta no puede existir para el espíritu que no se conduzca por sí mismo a ella bajo su libre albedrío? además de lo expuesto diremos sin hipótesis ni temor de equivocarnos que, el espíritu, forma del hombre, se crea por los oficiales del gran Arquitecto, Dios; y como materia que es, puede volver a la masa común antes de recibir el tipo Divino junto con el alma, conciencia, inteligencia y libre albedrío; después no, y se encarga de conducirlo un hermano superior a él, a mundos preparados para pasar la lactancia, y a donde es servido por animales y vegetales en lo concerniente al cuerpo que allí ha tomado, y por su protector en lo que concierne al alma &.  A contar desde este momento, el espíritu tiene las facultades, todas, de los espíritus superiores en su ser, pero están embotadas lo propio que en el niño hombre al nacer; y su trabajo en la vida es el desarrollar las del alma y matar las del espíritu; pero hay dos cosas que debe llamar la atención, y es, el que declare y diga que el espíritu es el tipo de Dios habiendo dicho en el capítulo II, núm. 12, del Génesis, que Dios no tiene forma; y preguntamos, ¿cómo es posible?

Génesis Espiritista Capítulo II núm. 32. Conformes con que las cosas esenciales no pueden verse con artefactos materiales, pero cuando los órganos visuales están dominados a cierto grado, se ven las esencias espirituales con los ojos del alma y del cuerpo; puesto el atributo de justicia Divina alcanza lo mismo a los encarnados que a los desencarnados, y en igualdad de grado de elevación tiene preferencia, para ciertas cosas el encarnado; y decimos más; por el atributo de Amor, Dios, no puede esconderse para que sus hijos no lo vean, pues, en tal caso sería menos que el hombre; pero el hombre no lo puede conocer sin haber roto el velo que cubre los ojos de la inteligencia por medio del cumplimiento a la ley que dice: ama a tú prójimo como quieras ser amado, y a medida que va cumpliendo ve la forma Divina según el merecido, puesto que las tiene todas cual corresponde a sus atributos; al propio tiempo que entra la relación con Él, siempre, bajo el mismo atributo justo; número 27 del Capítulo II del Génesis Espiritista y Partidas 11 y 16 del L. Espíritus.

GEOLOGÍA

Lo que pasa todos los días a nuestra vista puede darnos idea de lo que ha sucedido en los tiempos primitivos, porque las leyes de la naturaleza son siempre las mismas.

Para quien recibió el Génesis, teóricamente, de la tierra, cual ya se publicó en 1885 en nuestra segunda revelación, y vio la formación y creación del Mundo Eros en junio de 1895 publicada en el Jesuita Blanco en 15 de marzo de 1898 que fue visto el 14 de agosto del mismo, por la Astronomía desde Berlín; nos basta el párrafo expuesto para decir, con toda seguridad que el Génesis Kardeciano no es verdad y sobre todo en la creación de la tierra y los cometas.

Para probar el error de tal creación ya en 1887 les dijo la Cabaña en su periódico núm. 4, que les bastaría comparar la piedra granítica que les había impedido el paso en la perforación de la edad primaria, con la lava de los volcanes, para comprender su error; y hoy les añadiremos, que debajo de aquella roca hay un vacío que contiene habitantes humanos, animales y vegetales; punto al que se refiere el Espíritu en la comunicación Apócrifa arriba mencionada, al que se puede llegar por volcanes apagados y por el agua, puesto los mares se comunican de dentro a fuera y de fuera a dentro. En lo que tienen razón es, en la hipótesis de que debió haber fuego para formar las desigualdades de la mencionada roca granítica cuyo foco era el vacío mencionado, y la causa de la catástrofe, la penetración de las aguas de los mares en él, por haberse comido el fuego el terreno que los separaba, y para concluir la primera Época terráquea, único cataclismo total porque ha pasado.

El empeño de Kardec en que haya espíritus malos y obsesores indica dos cosas: mirando a los estilos o maneras de obrar de los espíritus, nos parece ignorancia en las obligaciones de los protectores con los protegidos; pero en la atención que indica la partida 100, del Libro de Espíritus para conocer el grado de elevación, encontramos malicia hasta sarcástica; ella nos indica que usaba el lenguaje espiritual, y al no enseñarlo para que los demás lo aprendan, demuestra el egoísmo más refinado en la esencia, y pues hay un medio para conocer la elevación de cada Espíritu, ¿por qué tantas prevenciones a los sonámbulos naturales para que no reciban a todo espíritu que quiera tomar intérprete? ¿Cómo es posible que los espíritus ignorantes puedan hacer tantas cosas como él les atribuye, habiendo un atributo de justicia? no, no puede ser; los espíritus son ignorantes porque no han cumplido la ley, y como espíritus desencarnados, son como nuestros niños de tierna edad incapaces de hacer ninguna clase de trabajos;  ni se los fían los protectores que son los responsables; y sobre todo si son con pacto. En cuanto a los hechos que atribuye a los que llaman obsesores sólo los hemos hallado en los hombres y mujeres malvados, que validos del magnetismo animal disfrutan, haciendo sufrir a sus semejantes.

Con lo expuesto basta para comprender que las obras Kardecianas son comparables con platos de crema aderezados con arsénico; aquellos dañan los cuerpos a los golosos incautos; éstas dañan el alma de los que las toman al pie de la letra sin comprender el espíritu de ella, como ha sucedido y sucede a Amalia Domingo y en general a los mejores Kardecianos que no han sabido separar lo bueno de lo nocivo.

Vean, pues, los congresistas espiritistas del último Congreso de París, si se encontraban sus razones enfermas o sanas, al afirmar que las obras de Kardec no tenían cosa alguna que enmendar, así como al hacer obligatoria la oración en el Espiritismo; queda cumplido nuestro pacto con el mencionado Kardec.

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El Jesuita Blanco con este trabajo da por cumplido el pacto que tenía con el espíritu de Allan Kardec para dar a conocer los errores y contradicciones que había en su obra.


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Allan Kardec: Contradicciones y errores en la obra de Allan Kardec por El Jesuita Blanco